
La última vez que puse en orden mi habitación, encontré en una de las gavetas un par de historias que, según mis esperanzados pensamientos, estaban listas para convertirse en exitosas obras de teatro. No recuerdo en qué año las escribí, creo que estaba en 7mo grado. Apenas comencé a leerlas, me causaron mucha gracia. Me transporté en un santiamén al momento en que decidí darles vida a aquellos personajes de papel y pensaba que eran mis mejores trabajos. Recuerdo que lo escribí sólo por pasatiempo. La trama estaba medianamente bien, pero cometí uno que otro error ortográfico y de redacción. A pesar de todo, es lindo encontrar cosas escritas por nosotros en años anteriores, eso nos da la oportunidad de reconocer nuestras habilidades y fallas; como también de trasladarnos en el tiempo; sonreír, llorar y recordar vivencias pasadas.
Así como me pasa ahora, sé que dentro de unos años, cuando tenga oportunidad de ver mis viejas publicaciones (que por el momento son nuevas), me reiré, me auto-corregiré, diré: “no, esto no va aquí”; recapacitaré: ¿en qué rayos estaba pensando cuando escribí eso? Tal vez estaré orgullosa de algunas de ellas (eso espero).
Esa es una de las tantas razones por las que me gusta tener mi propio espacio para escribir; siento que es una escuela donde yo soy la alumna y también la profesora, y lo que más me agrada, es que mis seres queridos desempeñan, ocasionalmente, el rol de maestros, pues las críticas constructivas también nos ayudan a ser mejores.
Hace poco leí que “la única forma de aprender a nadar, es nadando”. Por lo tanto, la única forma de aprender a escribir es escribiendo. Por el momento, seguiré redactando todo lo que se me ocurra; sé que en el futuro me hará reír, pero también me concederá experiencia. ¡Gracias a todos lo que me han acompañado y me acompañarán en este recorrido!
Así como me pasa ahora, sé que dentro de unos años, cuando tenga oportunidad de ver mis viejas publicaciones (que por el momento son nuevas), me reiré, me auto-corregiré, diré: “no, esto no va aquí”; recapacitaré: ¿en qué rayos estaba pensando cuando escribí eso? Tal vez estaré orgullosa de algunas de ellas (eso espero).
Esa es una de las tantas razones por las que me gusta tener mi propio espacio para escribir; siento que es una escuela donde yo soy la alumna y también la profesora, y lo que más me agrada, es que mis seres queridos desempeñan, ocasionalmente, el rol de maestros, pues las críticas constructivas también nos ayudan a ser mejores.
Hace poco leí que “la única forma de aprender a nadar, es nadando”. Por lo tanto, la única forma de aprender a escribir es escribiendo. Por el momento, seguiré redactando todo lo que se me ocurra; sé que en el futuro me hará reír, pero también me concederá experiencia. ¡Gracias a todos lo que me han acompañado y me acompañarán en este recorrido!
Awww! Yo cuando leo mis escritos viejos sólo pienso: "¿EN QUÉ ESTABA PENSANDO?" Si, así con mayúsculas y todo. Pero supongo que todavía es lindo poder recordar :)
ResponderEliminarQuienes te queremos seguiremos riendo con tus logros y recuerdos como los que mencionas aquí, sigue tus sueños y tus instintos, no te frenes que tienes mi apoyo!
ResponderEliminarElisa
Mariela: jaja sí, eso pasa muy seguido. Pero es genial cuando lees y dices: bueno, no lo hacía tan mal! =) jajaja. Ojalá siempre pasara así =)
ResponderEliminarElisa: Un millón de gracias ♥
HOLA QUE TAL?? ESPERO QUE BIEN, ME FASCINA TU BLOG, ES GENIAL ESTA ENTRADA Y DE VERDAD ME COMPROMETO A SEGUIRTE A PARTIR DE AHORA!!!! TE INVITO A VISITAR MI OSCURO, NOSTÁLGICO, DEPRESIVO Y TRISTE BLOG DE INVIERNO PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES...ESPERO TE GUSTA!!! SALUDOS:
ResponderEliminarwww.juancarlosmcdonald.blogspot.com