se trata de escoger las consecuencias”.
Maurice Maeterlinck
Discúlpame por huir, por negarme a
verte cuando pude. Prefiero recordarte despistado, feliz, buena gente y confiado. Prefiero
recordar tu voz mientras cantabas “Roxanne” con tu inglés particular, cuando me
llamabas con unos tragos de más para decirme que estabas ahí, cuando te
emocionabas por mis logros. Prefiero recordarte vivo, no en una caja
sombría, con ojos cerrados y manos atadas, sin poder luchar.
Discúlpame por la ropa colorida y las
lágrimas guardadas. Discúlpame por la música, pero, sin ella ¿quién soportaría
esta ruido? Si algo he aprendido es que, si no puedo cambiar el pasado, sólo
queda seguir, avanzar y ser fuerte por ti, por mí, por los que quiero.
Discúlpame
por no escuchar a quien repite con insistencia la importancia de dejar salir el
dolor vestido de lágrimas. Entre llorar y escribir, mi elección es obvia.
Cada quien tiene su forma de drenar.
Discúlpame por la distancia; yo
perdonaré la tuya. Discúlpame por los “te quiero” ausentes, por los mensajes nunca escritos y llamadas no hechas. Y, sobre todo,
discúlpame por escribirte cuando ya no puedes leer. “Más vale tarde que
nunca”, dicen. Y yo lamento que sea tarde.
Yo siempre pensé que escribirle a quien no puede leer no tenía sentido. Hay muchas cosas que no lo tienen, ¿qué importa?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta con confianza....