Escribir sin metáforas ni rodeos. Escribir hasta drenar
la rabia oculta detrás de cada sonrisa. Escribir para evadir la realidad. Para entenderme, mostrarme, esconderme. Escribir y convertir a este teclado en mi confidente.
Escribir sin sentido. Sin
limar ni corregir. Rústico. Sin pulir. Escribir sin esperanzas ni arrepentimientos. ¡Escribir! Nada más.
