miércoles, 24 de noviembre de 2010

Historia de un asalto


Hoy fui asaltada por una historia.

Aunque parecía inofensiva, apuntó mi cabeza y me dio sólo una orden: ¡escribe!

Pero mi musa, mi compañera, huyó atemorizada y me dejó desarmada.





Dedicado a aquellas  historias que murieron antes de nacer.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Silencio que aturde

(Entre las opciones de publicar y no publicar ya saben cuál ganó. Esto resultó de un ejercicio de mi clase de Taller Redacción I del día 12-11-2010).



Vivir atormentado de sentido,

creo que esta sí es la parte más pesada. Fito Páez.





Blanco, gris, negro y rosa pálido: la melancolía hecha colores; matices que representan tu interior.

Tu andar es apresurado, tanto, que sólo se puede vislumbrar la estela que dejas al caminar. Tu mirada es distante, siempre fija en el horizonte o en el suelo, pero nunca en otros ojos, como si fuera pecado.


Un gran cúmulo de ideas revolotea en tu cerebro como una bandada de aves atrapadas en una cueva sin salida. Tus pensamientos son equiparables con la espesa masa de una sustancia heterogénea que no puede salir de un frasco. Tanto ruido interior deriva en silencio, ese que te atormenta día y noche.

 

La desconfianza es tu escudo, ¿tu mayor virtud o tu mayor defecto? La vida te ha enseñado a no confiar ciegamente en lo que otros dicen; todo lo cuestionas. La duda es tu protección, y eso puede resultar extraño ante los ojos de aquel foráneo que no ha explorado tus tierras.

 

La música es tu fiel compañera. Siempre buscas refugio en aquella hermosa sucesión de melodías que expresa todo aquello que has callado. Ella siempre estará allí para ti, incluso cuando todos se hayan esfumado.

 

Tu rostro es tu peor enemigo. Tu mirada le expone al mundo todo aquello que pretendes ocultar, aunque tus labios estén sellados. Por eso siempre mantendrás tu mirada distante y tu caminar apresurado, para evitar que nadie se sumerja en tus ojos; y la música tan alta que no te permita escuchar el sonido de las aves que revolotean dispersamente en tu interior.
 

sábado, 6 de noviembre de 2010

Mañana


Mañana le presentaré a mi piel la radiante luz del sol; a mis oídos, el plácido canto de los pájaros; a mis ojos, la muerte sublime del atardecer.

Mañana disfrutaré del apacible sonido del mar y del aroma a pasto húmedo; del vivo azul del cielo y de las excéntricas figuras de las nubes dibujadas en el lienzo infinito.

Mañana despediré al silencio de mi vida, le daré voz a mis pensamientos; emancipación a mis emociones.


Mañana no me importará lo que pienses, me quitaré el incómodo abrigo elaborado con finos tejidos de excusas y compromisos. Me reconciliaré con el tiempo; me dedicaré a vivir.

Mañana pensaré de forma coherente; me olvidaré de tu nombre, dejaré de invocarte con mis pensamientos, suprimiré tu imagen de mi memoria.

Mañana organizaré mi vida; empezaré a comer sano, aprenderé otro idioma, incursionaré en un deporte. Leeré ese libro que compré hace un año. Encontraré un tiempo para renacer.

Mañana tendré fe en la existencia del “mañana”.